¿Los gastos del colegio, son gastos ordinarios?

¿Los gastos del colegio, son gastos ordinarios? Muchos abogados han tenido que contestar a esta pregunta que les han hecho muchos padres a los que el otro progenitor les exigía tener que pagar a medias los gastos de principios de curso, como es el uniforme, los libros o el resto de material escolar.

En muchos casos esto era motivo de polémica ya que se trata de un gran desembolso de dinero que se produce todos los años a principios de curso. Pero precisamente, por ser algo periódico que se produce cada año y que es totalmente previsible, los gastos de colegio son gastos ordinarios y tienen que ser satisfechos por el padre con el que vive el niño, con la pensión de manutención que cobra.

Clases particulares

Las clases particulares tienen la consideración de gasto extraordinario puesto que no son imprescindibles para que el niño reciba su formación. Para que el padre que paga la pensión de manutención tenga que ocuparse del pago de la mitad de este dinero tiene que, en primer lugar, haber aceptado que el niño vaya a esas clases y, además, deben de ser unas clases cuyo importe esté al alcance de su economía.

Es decir, por el hecho de aceptar que el niño vaya a clases particulares, el padre con el que vive no puede llevarlo a cualquier academia con cualquier coste. Y, de hacerlo sin el consentimiento de la otra parte, tendrá que abonar en su totalidad el gasto ya que no habrá obligación alguna de pagar a medias.

Esto mismo ocurre con las actividades extraescolares, las cuales son totalmente voluntarias. En algunos colegios privados estas actividades pueden tener un carácter forzoso, pero solo se podrá reclamar la mitad del gasto, así como del pago del colegio, si ambos padres han decidido que el niño acuda a ese centro.

Gastos médicos

Los gastos médicos pueden tener un carácter extraordinario y pueden ser imprescindibles, por lo que el padre que no vive con el menor tendría que hacerse cargo de pagar la mitad del importe. Pero hay que tener en cuenta que debe de ser imprescindible, es decir, no hay motivo alguno para pagar un blanqueamiento dental a un hijo adolescente o una rinoplastia por cuestiones estéticas.

Tampoco hay obligación de abonar ningún dinero en concepto de gastos médicos si el menor es beneficiario de un seguro médico que cubre dichos gastos y se ha decidido, sin acuerdo, llevarlo a otro centro a recibir la atención.

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